Nuestro once titular

EDUARDO CRUZ ACILLONA

A fecha de hoy, y mira que ha llovido, a muchos les sigue chocando que una peña de fútbol, no importa el equipo, luzca con orgullo el apellido “cultural” en su nombre, como el si el deporte en general y el fútbol en particular fuese una cosa de bueyes y demás rumiantes por aquello de jugarse en un campo de hierba. Son los mismos que, en sus particulares tertulias, hablan de “saber leer el partido” o “fulanito ha escrito las mejores páginas de la historia del club”.

Son muchos más pero, como en un partido, sólo podemos alinear a once. Este es nuestro equipo titular, una exquisita selección de entre todos los escritores consagrados que demuestran que el fútbol y la cultura no sólo no se extrañan sino que van unidos del pie (de la mano hubiera sido falta, y dentro del área, penalti)

En primer lugar, bajo los palos, Albert Camus y Arthur Conan Doyle. Ambos fueron  porteros de fútbol profesionales en sus respectivos países.

A continuación, un plantel que ya lo quisieran para sí las mejores librerías:

Roberto Bolaño: “A mí siempre me pareció más interesante marcar un autogol que un gol. Un gol, salvo si uno se llama Pelé, es algo eminentemente vulgar y muy descortés con el arquero contrario, a quien no conoces y que no te ha hecho nada, mientras que un autogol es un gesto de independencia.”

J. B. Priestly: “Decir que pagaron para ver a 22 mercenarios dar patadas a un balón es como decir que un violín es madera y tripa, y Hamlet, papel y tinta”.

Salman Rushdie: “Vale, publicar un libro y lanzar una película está muy bien, pero que el Tottenham le gane 3-2 al Manchester United no tiene precio”.

Nick Hornby: “Me enamoré del fútbol igual que más tarde me enamoré de las mujeres: de repente, inexplicablemente, sin crítica, sin pensar en el dolor o los trastornos que traería consigo”.

Jean Paul Sartre: “En el fútbol todo se complica por la presencia del otro equipo”.

Martin Amis: “Sé cuál es el atractivo del fútbol. Es el único deporte que habitualmente se decide por un tanto así que la presión en el momento es más intensa en fútbol que en cualquier otro deporte”.

Julian Barnes: “He estado jugueteando durante décadas con la idea de escribir sobre un linier de fútbol: un tío (ahora también puede ser una mujer) que es periférico, necesario y poco valorado”.

Anthony Burgess: “Cinco días son para trabajar, como dice la Biblia. El séptimo día es para el Señor, tu Dios. El sexto día es para el futbol”.

Y, por último, nuestro número 10 en la espalda, el escritor que más páginas (e incluso libros) le ha dedicado al fútbol, el Pelé de las letras futboleras, Eduardo Galeano, que dejó dichas cosas como las que siguen:

«¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales».

«No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie».

«El fútbol es la única religión que no tiene ateos».

«Y yo me quedo con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido».

“Jugar sin hinchada es como bailar sin música”.

«El fútbol es la cosa más importante de las cosas que no tienen importancia».